Redacción NTR 7 junio, 2019

Luego de que una concursante en TV de España lanzara al aire su costumbre de regar las plantas con sangre menstrual, miles de opiniones, incógnitas y planteamientos salieron a la luz. Pero la periodista Margarita Lázaro se ocupó del tema en El Huff.

“Basta echar un vistazo en Google para darse cuenta de que es una actividad con bastantes adeptas, e incluso adeptos, que defienden que ya es hora de terminar con los tabúes en torno a la regla y aprovecharse de los beneficios de la regla”, escribió, con bastante lógica práctica.

La sangre menstrual contiene tres de los macronutrientes primarios de las plantas: nitrógeno, fósforo y potasio

Ahora sabemos que la sangre menstrual contiene tres de los macronutrientes primarios de las plantas: nitrógeno, fósforo y potasio. Estos se usan para producir hojas y mantener el buen color verde (N), ayudar a formar nuevas raíces y producir semillas, frutos y flores (P) y desarrollar tallos fuertes (K).

“Aunque dicho así puede resultar un poco extraño, si lo piensas bien los suplementos que compras para las plantas son exactamente eso, un cóctel de nutrientes, igual que la sangre menstrual. Además el acto de devolver nuestra sangre a la naturaleza y la tierra tiene un efecto muy positivo en la percepción sobre nuestra menstruación”, apuntan en la web Ilovecyclo.com.

A estos nutrientes hay que sumar otros componentes —células muertas del endometrio, lípidos, proteínas y hormonas como la progesterona—, que convierten la sangre menstrual en un perfecto abono orgánico, como señalan en el artículo ¡No tires tu sangre menstrual! Al parecer tiene muchas propiedades de la revista Vice.

“Empecé con un cactus, nunca había dado flor y durante dos ciclos la regué con mi sangre menstrual y floreció. Me acuerdo que en ese momento mi pareja estaba horrorizado, hasta que un día, un amigo bioquímico le confirmó que la sangre tenía muchos nutrientes, pero que la reutilización de la sangre menstrual es un tema tabú”, explica Carolina, de La Copita, en el mismo artículo de Vice, donde también comparte una foto de la planta floreciente.

Cómo convertir la sangre menstrual en abono

Para hacer uso de esta sangre hay diferentes fórmulas. Carolina vierte el líquido en una jarrita junto a un litro de agua. “Con eso riego las plantas”, explican. En Ilovecyclo utilizan otro método: verter directamente la sangre en la tierra de las plantas.

El mismo método que Carolina empleó Beca Grimm, autora del artículo “Fertilicé mi lechuga con sangre menstrual”, durante su experimento. “Para mi Shark Week personal, vacié mis vasitos (copas menstruales) dentro de un frasco.

Al final del ciclo le agregué nueve tantos de agua por cada tanto de sangre, para hacer un balance”, escribe Grimm, que usó la sangre con un aloe vera (sábila) y una lechuga romana (de exterior). Solo llegó hasta el final con la segunda, que incluso llevó al plato. “Cuando hice la ensalada corté la cabeza al límite del tallo, una semana después la lechuga había vuelto a crecer al menos siete centímetros”, añade.

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