Redacción NTR 26 junio, 2019

Después de acampar un mes en el bosque, un joven estadounidense de tan sólo 17 años de edad perdió la vida, debido a nada más y nada menos que una garrapata, que se le pegó al cuerpo y se alimentó de la sangre del muchacho.

Se trata de Joseph, quien al ir de regreso a casa con planes de ingresar a la Universidad Brown, no se percató que llevaba pegada la garrapata al cuerpo. Además, ni siquiera los médicos que lo atendieron lo notaron, sino hasta tiempo después.

El estudiante de secundaria había desarrollado carditis de Lyme, una rara complicación que se produce como consecuencia de la picadura de una garrapata infectada.

Joseph decidió ir a consultar al presentar malestares, tales como fiebre, dolor, cansancio, síntomas gastrointestinales, tos y dolor de garganta, por lo que el doctor creyó que se trataba de un simple resfriado.

Sin embargo, con el paso de los días el joven siguió sintiéndose mal, pero ahora presentaba mareos constantes y se volvió sensible a la luz. Acudió a un chequeo nuevamente.

Le realizaron algunos análisis sanguíneos, incluyendo uno para detectar la enfermedad de Lyme, que dio negativo.

Posteriormente, al seguir igual, la madre del hoy occiso lo llevó a la farmacia a comprar gotas para la tos, y al regresar a la casa, éste se desmayó.

Rápidamente se le trasladó hasta el hospital, donde pasó una noche y murió al día siguiente.

Tras su fallecimiento, los médicos forenses descubrieron las espiroquetas de Lyme, mismas que tenía en los pulmones, el hígado, cerebro y corazón.

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